Psicólogo Murcia Problemas de Pareja

Psicólogo Murcia Problemas de pareja

Psicólogo Murcia Problemas de Pareja

 

¿Buscas ayuda para resolver tus problemas de pareja? Podríamos escribir en esta entrada algunas recomendaciones generales sobre cómo solucionar determinadas situaciones, ofrecer pautas para superar dificultades, y redactar otros contenidos similares, pero hemos comprobado que la mayor parte de las personas que leen esa clase de artículos se quedan en el mero conocimiento teórico y no lo llevan a la práctica.

De modo que hoy vamos a compartir mejor un caso real, que es mucho más útil, ya que las personas encuentran así una orientación y una motivación mayor, y les ayuda a pasar a la acción, que es lo que importa realmente. Además, en este caso se utiliza una forma de psicología muy novedosa, Psicología Creativa del Yo (PCY), y si estás pensando en acudir a un psicólogo porque tienes problemas de pareja, o de otro tipo, y no sabes cómo se realiza una sesión, ésta es una buena oportunidad para conocer, desde dentro, una muestra, un ejemplo, de cómo se desarrolla.

Hoy, compartimos un caso de una pareja (Pilar y Ricardo), donde ella se sentía muy frustrada debido al distanciamiento paulatino que su pareja había establecido en los últimos dos meses. Se sentía cada vez más ignorada por él.

(Al ser éste un caso real, los datos de las personas protagonistas del mismo están modificados para respetar su privacidad. Las imágenes publicadas son comerciales).

Pilar y el distanciamiento de Ricardo

Hace unos meses, acudió a mi consulta, Pilar, de 31 años. Estaba muy triste y desesperanzada porque veía que su relación de pareja se iba a pique. Notaba que su chico (Ricardo, de 34 años) se iba distanciando cada vez más de ella y que, a pesar de haber intentado poner todo de su parte, no mejoraba la situación. Según relataba Pilar, parecía que cuanto más esfuerzo hacía, menos respuesta positiva obtenía de su pareja.

Psicólogo Murcia Problemas de ParejaEn la primera sesión, asistieron los dos, pero Ricardo sólo hizo acto de presencia. Dijo haber venido expresamente porque se lo había pedido su pareja, que no creía en los psicólogos y que tampoco iba a iniciar ninguna terapia de pareja.

Estuvo toda la sesión poco colaborativo y deseando finalizar. Cuando concluimos, Pilar dijo que vendría a una segunda sesión aunque fuera sola, pues le serviría para ordenar sus pensamientos y sus sentimientos, y para aprender a mejorar su relación de pareja. A Ricardo le pareció bien, pero le volvió a recordar que él no vendría.

Efectivamente, Pilar se presentó sola a la siguiente sesión. Así se desarrolló ésta de manera resumida:

Alberto: —Pilar, me decías la semana pasada, que estabas viendo que cuanto más te esforzabas con Ricardo, parecía que él se alejaba más, que se mostraba más distante.

Pilar: —Sí, así es. Me desespera mucho ver que él no reacciona, me frustra mucho.

Alberto: —Sí, no es agradable cuando sucede eso. ¿Y si probamos de otra manera completamente diferente a lo que estás haciendo? Estamos viendo que tu manera no te está funcionando.

Pilar: —¿Diferente a luchar? No quiero abandonar, quiero seguir poniendo todo de mi parte para que lo de mi pareja funcione.

Alberto: —No te hablo de dejar de luchar, sino de hacerlo de una manera diferente. ¿Sabes la frase, “Si siempre haces lo que siempre has hecho, obtendrás siempre lo que siempre has obtenido“? Pues es lo que te está pasando, estás repitiendo una y otra vez la misma estrategia, y no sólo no te está funcionando sino que está logrando el efecto contrario del que deseas. ¿Qué te parece si probamos a hacer otra cosa diferente, a ver si funciona mejor?

Pilar: —Vale.

Alberto: —Muy bien, además, vamos a utilizar algo que se llama Psicología Creativa del Yo (PCY), que está funcionando muy bien, que no tiene nada que ver con las llamadas terapias de pareja, ni con la psicología que puedas conocer. ¿Comenzamos?

Pilar: —Muy bien.

Alberto: —Cuéntame qué estabas haciendo en el momento justo antes de conocer a Ricardo. ¿Con quién estabas, qué hacías, dónde te encontrabas?

Pilar: —Pues…, a ver, ese día estaba comiendo con unos amigos del trabajo.

Alberto: —¿Estabais celebrando algo?

Pilar: —Sí, celebramos que estábamos todos juntos por fin. Llevábamos ya tiempo diciéndolo, pero nunca lo hacíamos, hasta que llegó ese día. Lo pasamos muy bien, teníamos todos muchas ganas de reunirnos y de comer juntos.

Alberto: —Así que lo estabas pasando bien, ¿y allí conociste a Ricardo?

Pilar: —¡Casi! Fue un poco después, cuando dijimos de tomar algo en un pub que había cerca, y allí fue donde lo conocí. Estábamos justo a su lado, por casualidad. Él estaba con unos amigos, y una de mis amigas dijo una tontería, no recuerdo…, algo de que yo era muy guapa y estaba soltera, o algo de eso (sonríe), y cuando nos presentamos, enseguida hubo buen rollo, conectamos bien desde el principio.

Alberto: —Entonces, a Ricardo le encantó conocer a una Pilar alegre, divertida, independiente, feliz.

Pilar: —Sí, ésa era yo, fíjate ahora.

Alberto: —Sí, ¿cómo te definirías ahora mismo?

Pilar: —Pues alguien triste, dependiente, frustrada. La verdad es que no estoy en mi mejor momento, desde luego.

Alberto: —¿Qué te parece si nos enfocamos en recuperar a la Pilar de antes? ¿Crees que a Ricardo le gustaría reencontrarse con esa chica que conoció?

Pilar: (Me sonríe) —Seguramente, ¿pero cómo vamos a conseguir eso?

Alberto: —Para comenzar, recordando quién eras en ese momento. Para ello, vamos a olvidarnos por un momento de Ricardo y de todo lo demás, y vamos a ir justo al momento antes de conocerlo, ¿preparada?

Pilar: —¡Preparada!

Alberto: —Sitúate en ese momento, en esa comida con tus amigos. No está Ricardo, no tienes pareja, estás de nuevo soltera, estás alegre, contenta, riendo, divirtiéndote. Y ahora, con esa sensación de alegría en el cuerpo, siendo esa Pilar de nuevo, ¿qué es lo primero que te viene a la mente que quieras hacer? ¿Qué cosas te apetece hacer con tu vida?

Pilar: —(Mucho más animada y sonriente) Pues me apuntaría a hacer zumba, que llevo tiempo diciéndolo pero nunca lo hago.

Alberto: —Muy bien. Ya te has apuntado a zumba. ¿Qué más haces con tu vida, estando como ese día, con tus amigos, alegre y feliz?

Pilar: —Pues…, meterme a un master relacionado con mi trabajo, que eso me daría muchas posibilidades de ascender laboralmente.

Alberto: —Perfecto, ¿qué tal si llamamos en este mismo momento al gimnasio donde imparten zumba, y después, al centro donde se realiza ese master, y te apuntas a ambas cosas?

Pilar: —(Sonriente y sorprendida por mi pregunta) ¡Buah! ¡Así, de repente! ¡Tendría que pensarlo más tranquilamente!

Alberto: —Vale, vamos a pensar sobre ello. ¿Qué pasaría si hoy, o mañana mismo, comienzas con ambas actividades?

Pilar: —Que estaría bastantes horas dedicada a ello, y le quitaría ese tiempo a estar con mi pareja.

Alberto: —Así es, ¿y llegarías a su encuentro, triste y frustrada, o alegre y contenta por disfrutar de ambas actividades?

Pilar: —Llegaría contenta, eso sí. Pero a lo mejor hago esas actividades, y a mi pareja le parece no estoy suficiente tiempo con él, y corta conmigo.

Alberto: —Vale, lo primero es que esas actividades son, simplemente, ejemplos de planes que te han surgido hacer cuando has conectado con la Pilar de antes de conocer a Ricardo, pero no tienen por qué ser ésas en concreto, pueden ser otras actividades que te apetezcan y que no te quiten tanto tiempo. Lo segundo es que no vas a estar las veinticuatro horas ocupada, siempre puedes encontrar tiempo para ver a tu pareja. Por último, dices que Ricardo podría cortar contigo si realizas esos planes, y yo te pregunto, ¿tú cortarías con tu pareja si lo ves sólo una hora al día, pero viene contento y feliz porque viene de hacer zumba, y se ha apuntado a un master que le encanta? ¿O tendrías más ganas de cortar con él si os veis cuatro horas al día pero viene sufriendo, triste, necesitado, y reprochándote que no lo quieres lo suficiente. ¿Con cuál de ellos te darían más ganas de cortar?

Pilar: —Está claro que con el segundo.

Alberto: —Esto lo ves sin decírtelo yo, ¿verdad?

Pilar: —Sí, lo veo clarísimo.

Alberto: —Además, al margen de si Ricardo vuelve o no vuelve, si nos enfocamos en recuperar a esa Pilar alegre, divertida y activa, que conoció al principio, estamos recuperando a la auténtica Pilar, ¿me equivoco?

Pilar: (Me sonríe) —Sí, si en realidad yo soy así, pero últimamente me he olvidado de ella, tengo que recuperarla.

Alberto: —Sí, esto es una de las cosas que más me gustan de Psicología Creativa del Yo, que las personas se dan cuenta enseguida de que se habían convertido en alguien que en realidad no eran, y de ahí le venían muchos de sus problemas. Esto ocurre a menudo, por ejemplo, en las parejas. Comienzas bien cuando sales con una persona, y te produce tanta felicidad estar con ella, que empiezas a aferrarte a ésta para que todo siga igual, para que nada se estropee y, justamente por eso, se viene abajo la relación. Al tener ese miedo a que algo salga mal, dejas de ser tú mismo/a, empiezas a sufrir, a depender del otro, a ser infeliz sin esa persona. ¿Y quién quiere estar saliendo con alguien que no es él mismo, que está sufriendo y que es dependiente? Nadie.

Como has visto, con esta nueva forma de psicología que estamos utilizando, no nos hemos enfocado en resolver el “problema” que tenías con tu pareja, como habríamos hecho si hubiéramos usado psicología convencional, sino que nos hemos situado primero, y como base principal, en quién eres tú realmente, y de ahí, te han surgido diferentes planes por hacer, sin que yo te las haya indicado, sólo por conectar con ese Yo, ¿es así?

Pilar: —Sí, además, veo claro que si lo hago así, es mucho más probable que mi pareja quiera estar conmigo. Y si no quiere, por lo menos soy yo misma y no estoy sufriendo como hasta ahora.

Alberto: —Exacto, así es, me alegro de que te des cuenta de algo tan importante.

(Seguidamente, vimos algunos ejemplos más, situándonos en esa Pilar que conoció Ricardo al principio. Después de eso, dimos por concluída la sesión).

Alberto: —Muy bien, Pilar, vamos a dejarlo por hoy. De aquí, hasta que nos veamos en la siguiente sesión, enfócate en lo que hemos dicho, en llevar a cabo tareas y actividades concretas desde esa Pilar alegre y divertida que eras antes de conocer a tu pareja. Actúa y decide qué hacer con tu vida desde ahí. ¡Nos vemos la semana que viene!

* * * * *

En la siguiente sesión, Pilar llegó desde el principio muy contenta porque había comenzado a ser la que era antes, esa chica alegre, divertida, independiente. Después de esa, dimos dos sesiones más. En ellas fue poco a poco perdiendo el miedo a la aprobación de Ricardo, a que algo de lo que hiciera no le gustara, y “curiosamente”, Ricardo no sólo no se distanció más, sino que comenzó a acercarse cada vez más a ella, a tener más ganas de verla y a estar más tiempo disfrutando de ella. Algo que no me sorprendió, casi siempre ocurre así. Todos queremos estar con personas que están felices con sus propias vidas, y Pilar lo está logrando a medida que conecta con ese Yo que estaba en ella y había olvidado.

 

¿Tienes problemas de pareja y buscas psicólogo? Ahora, podemos tratarlos bien aplicando la psicología habitual, o bien con Psicología Creativa del Yo (PCY). Tú decides. Puedes contactar conmigo en este enlace.

Lecturas recomendadas:

“Vencer la timidez”, aplicando Psicología Creativa del Yo.

¿Por qué no me quiere?

El Sexto Lenguaje del Amor